Se estima que recibimos unos 3.000 impactos publicitarios al día, y que llegamos a recordar unos 90. Ante esta avalancha de mensajes comerciales, el spam de atención de los consumidores es cada vez más reducido y selectivo. Para destacar entre todo este ruido las empresas recurren a dos tácticas:
A.- Mensajes impactantes que por su originalidad o fuerza narrativa captan nuestra atención.
B.- Ofrecer algo más allá del mensaje que el consumidor perciba como un valor agregado para él. Este es el caso que nos ocupa.
Incrementar el engagement con productos impresos
Generalmente se tiende a pensar en la impresión como en un producto destinado únicamente al impacto visual. En este sentido el material promocional impreso lleva años perdiendo terreno ante formatos que admiten mayores recursos visuales y narrativos.
Sin embargo un acabado impreso especial puede hacer sobresalir nuestro mensaje por encima del resto de impactos comerciales si consigue formar un vínculo con el consumidor, ofreciendo una propuesta de interacción que otros formatos no permiten. Estos son cinco casos reales en los que un acabado impreso ha conseguido crear un vínculo entre el consumidor y la marca:
1.- Tinta Pizarra: La mejor portada es la que crean tus lectores. La tinta pizarra consigue que el usuario interactúe de una forma íntima y personal con nuestro producto, mostrando su visión particular y creando un vínculo con la marca.

3.- Póster imantado: Imanes sobre imanes para crear historias. En este caso el efecto impreso se convierte en un juego donde podemos organizar distintas piezas de la manera que más nos guste.


