
Aunque no siempre son acertados, usar tópicos (esquemas mentales preestablecidos) nos ahorra tiempo y recursos. Nos ayuda a tomar decisiones. En el ámbito de los negocios, las ideas preconcebidas sobre competitividad orientan nuestras decisiones, y ni siquiera nos damos cuenta.
Uno de estos tópicos, bastante extendido y que afecta directamente a muchos de los que leéis estas líneas, es que Europa es cara. En Europa se compra por calidad, por seguridad o por prestigio, pero desde luego no por precio. A pesar de que llevamos varios años leyendo sobre la relocalización de las empresas, en general continuamos con esta idea a la hora de iniciar procesos de compra. La mano de obra de cualquier país en vías de desarrollo es mucho más económica que la mano de obra europea, y en según qué estamos dispuestos a aceptar mayores tiempos de entrega, menor agilidad y una calidad estándar si con ello ganamos rentabilidad.
Sin embargo, estamos viviendo un cambio de tendencia en la mentalidad de los grandes compradores europeos. Esta es la anécdota que nos contó uno de nuestros clientes y que ilustra esta situación:
El cliente decidió hacer con nosotros una campaña promocional a seis meses vista. Extrañado de no haber conseguido la operación con un plazo de entrega tan extenso, uno de sus proveedores asiáticos le llamó: “¿Por qué lo hacéis en Europa? Es más caro.”
Competitividad de las empresas europeas

Obviando la actual crisis en el precio de los combustibles, al final de este artículo se enlazan varias fuentes y noticias que destacan la competitividad de Europa en diversos sectores e industrias, pero no es esta la finalidad del texto.
Por qué la comida rápida no te ayudará a encontrar el amor de tu vida
Muchos de ustedes estarán de acuerdo en que competir no es dar el precio más bajo del mercado. El comprador quiere cubrir una necesidad de manera satisfactoria. Y en este sentido, nuestro competidor obvia en su comentario que no todos los productos y servicios son iguales, ni satisfacen necesidades en la misma medida. ¿Se imaginan comer kebab 3 veces al día todos los días? Cuando salen a cenar con su gran amor, ¿a qué restaurante van? ¿Sólo tratan de matar el hambre? ¿Puede la comida rápida ser el fundamento de una relación duradera? Entre los tópicos que sí resultan ser ciertos está el de que el amor verdadero de las empresas son sus clientes. Y nadie quiere que le abandonen por una digestión difícil.
Competir no es dar el precio más bajo

Aún así no estamos dispuestos a admitir el tópico. Como pasa con tantas otras empresas, gracias a la innovación tecnológica algunos de nuestros productos han llegado a convertirse en los más económicos del mercado. Y lo más importante, sin tener que renunciar a ninguna de las garantías que los rodean. Simplemente gracias a la experiencia, la automatización y la optimización de la cadena de producción.
Enlaces sobre competitividad en Europa
Es equivocado pensar que la economía europea sobrevive a base de subsidios (Inglés)