Aplicaciones de la Impresión 3D

En Grifoll, como impresores industriales y promocionales, nos interesamos por las nuevas tecnologías que van surgiendo. Desde hace algunos años se habla cada vez más de la impresión 3D, no por su potencial industrial, que es mínimo, sino por su capacidad de revolucionar la educación, la medicina o el consumo.

La paulatina democratización de sus precios hace que las impresoras 3D estén cada vez más extendidas, hasta el punto que el presidente Obama ha propuesto llevar una a cada aula de EEUU. Ya se usan en algunas universidades para crear estructuras tridimensionales de compuestos moleculares, objetos de arte o maquetas del cuerpo humano.

También en el campo de la medicina la impresión 3D está haciendo aportaciones interesantes. A partir de modelos 3D de las zonas en las que el paciente debe recibir tratamiento, los cirujanos pueden planificar y ensayar operaciones, probar distintas soluciones o incluso sustituir un hueso por una prótesis 3D exactamente igual.

En cuanto a los cambios que originará en el consumo, hay dos escenarios que se desarrollan de forma paralela. El primero tiene relación con la idea de una startup rusa. A partir de un escaneo tridimensional pueden replicarse obras de arte hasta en el más mínimo detalle. No podremos tener un Picasso en el salón de casa, pero sí una réplica exactamente igual con la textura de cada una de sus pinceladas.

En el segundo escenario parece que el consumidor tiende a convertirse en productor. Esto empieza a generar gran controversia, especialmente debido al acceso gratuito cada vez mayor a planos 3D de piezas y productos completos que infringen derechos de autor o directamente leyes sobre armamento. El usuario será capaz, con una impresora 3D, de crear piezas que arreglen la cisterna de su casa gracias a un archivo que cabe en un correo. ¿Qué ocurrirá entonces con las empresas que producen estas piezas? Si se dedican a vender el archivo con el diseño de la pieza, ¿cómo evitarán que los usuarios los compartan?

Por otro lado las posibilidades de innovación se multiplican. Cualquier persona podrá modificar los diseños y mejorar los productos. Cualquier proyecto podrá contar con piezas personalizadas que lo hagan posible. Las posibilidades son infinitas, tanto que la impresión 3D está dando lugar a iniciativas que hace sólo cinco años eran imposibles de imaginar, como la minería espacial, joyería acorde con tu mapa genético, etc.

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futuro de la impresión 3d

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