La Farmacia como Centro de Consumo

Las navidades de 2013 conversaba con un amigo que regenta una farmacia en L’Hospitalet de Llobregat. Me explicaba que pasa dificultades económicas cada vez mayores a pesar de que, o precisamente porque, las ventas se incrementan mes a mes.

En España un porcentaje muy importante del precio de los medicamentos está subvencionado por el Estado. Debido a la incapacidad de las instituciones del propio Estado para hacer frente al coste de estos medicamentos, la deuda que acumulan con las farmacias es cada vez mayor. Así, al no percibir el coste completo del medicamento, los establecimientos llegan a una situación en la que cuanto más venden, más deben. 

Por otro lado, Internet ha facilitado un nuevo modelo de venta. Las tiendas online carecen de problemas de almacenaje, por lo que ofrecen todo tipo de soluciones en un solo portal. Su única limitación es la distribución de medicamentos con receta, que todavía obliga al usuario a visitar la tienda física.

Este contexto ha propiciado que las farmacias españolas adopten el modelo europeo, en el que la solución pasa por la venta de productos que no son estrictamente medicamentos pero guardan una relación directa con la nutrición, el desarrollo y la salud del individuo. Al no estar subvencionados por el Estado, el farmacéutico percibe el importe íntegro de lo que vende directamente del consumidor, con lo que puede continuar con el desarrollo de su actividad. El abanico de productos que la farmacia ofrece es cada vez más amplio, compitiendo así con las tiendas online: desde alimentación infantil hasta material deportivo, pasando por revistas, infusiones, cremas cosméticas o utensilios de higiene.

Paulatinamente la farmacia se ha convertido en un supermercado en el que marcas muy diversas luchan por un hueco en la tienda que les dé visibilidad. A ello se une que el consumidor no está aún educado en la variedad de soluciones que puede encontrar en una farmacia y que el farmacéutico no puede ser prescriptor para una serie de referencias en las que no es experto (deporte, cosmética, etc.), obligando a los productos a captar su atención de forma totalmente independiente. 

Según el informe “Estadísticas de colegiados y oficinas de farmacia 2012” España es uno de los países europeos con mayor número de farmacias por habitante, con 21.500 oficinas aproximadamente. Esto representa una oportunidad única para muchos productos, que ahora cuentan con una plataforma de venta física que antes se les negaba y que abarca todo el territorio español. Cada vez más las marcas deben invertir en material que les destaque en el punto de venta para asegurar su visibilidad y accesibilidad.

En Grifoll vemos día a día cómo esta tendencia crece. Al ser proveedores de material para punto de venta, estudiamos la evolución de las necesidades del mercado farmacéutico y de alimentación, adaptando nuestras soluciones y ofreciendo acabados de calidad. El caso del Easy Sticker es un buen ejemplo de cómo nuevos materiales revolucionan el punto de venta y se convierten en una ventaja frente al resto de marcas, que no prestan atención o no pueden permitirse destacar en el lineal.

En los próximos años se espera que el envejecimiento paulatino de la población haga que el número de farmacias continúe creciendo; lo que, unido a la paulatina privatización de la sanidad y el consecuente encarecimiento de los medicamentos, obligará a los farmacéuticos a encontrar nuevas soluciones de venta. La farmacia como centro de consumo se ha convertido en una realidad y es hora de luchar por que nos vean en ella.

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